La nota

Con La nota nace la terapia industrial. Federico Koch comenzó a delinear su teoría terapéutica a partir del texto de Sigmund Freud sobre Dostoievski y el parricidio.

 

Fiodor Dostoievski se tenía por epiléptico por sus graves ataques de convulsiones musculares, pérdida de conocimiento y honda depresión. La hipótesis psicoanalítica es que estos ataques comenzaron en la niñez, primeramente representados por síntomas benignos, y adoptaron luego la forma epiléptica, cuando a los dieciocho años sufrió el asesinato de su padre. El sentido y la intención de los ataques suponen una identificación con un muerto, con una persona que ha muerto o que vive aún, pero a la que se desea la muerte. En este último caso,  el ataque tiene valor de castigo.  El sujeto ha deseado la muerte y ahora es él aquel otro y está muerto. Su epilepsia, llamada histérica, es un autocastigo por el deseo de muerte contra el padre odiado. Este trauma fue la piedra angular de su neurosis: el parricidio como fuente principal del sentimiento de culpabilidad y la necesidad de recatar la culpa.
 

Inicialmente, los ataques significaban la muerte y eran precedidos de miedo a morir, y consistían en estados de sueño letárgico. La enfermedad se apoderó de él siendo un niño bajo la forma de una profunda melancolía repentina e inmotivada. Un sentimiento como si fuera a morirse al instante. Ya en años infantiles, solía dejar al lado de su cama, antes de acostarse, una nota en la que expresaba su temor de caer durante la noche en un estado de muerte aparente y rogaba que si así sucedía no le enterrasen hasta pasados cinco días. Esta nota es la máquina industrial: la herramienta que sosega el dolor pero no mata el trauma: condición principal para que el síntoma continúe en su función generadora de piezas artísticas. Lo que desconocemos en esta historia es si efectivamente Dostoievski fue consciente, en su valiente intento de resguardo del trauma, de que su fantástico y sagaz juego mitigador del miedo lo llevaría a convertirse en uno de los más grandes escritores de la literatura moderna.. Porque la nota separó las aguas de la locura: no dejó que se volviera un demente con un temor desaforado y tampoco lo curó de sus ataques o sanó su sentimiento de culpabilidad por la muerte del padre.

A Dostoievski no le interesó su trauma. Por el contrario, ideó un producto industrial para serenar su temor a que lo enterraran vivo: la nota. Damos gracias de este fantástico recurso terapéutico industrial que calmó sus noches y no curó su neurosis. Neurosis responsable de Los hermanos Karamazof.

Dibujos de Tomás Cabalsa para

el ensayo La nota de Federico Koch