ABT_9179.jpg
Lucas Moltrasio

Tomás Cabalsa fue uno de los cerebros y estómagos más brillantes e innecesarios de la historia del arte. Un obsesivo inagotable, tal vez un ácido bromista, que creció entre revelaciones inéditas y métodos fantásticos. Pasó su vida emocional batallando, heroicamente, su bienestar entre pactos cósmicos y negociaciones eternas con El DACC (Dios, Angustia, Culpa, Cáncer), su Otro del pacto.

Sus innumerables intentos por reemplazar una angustia por otra menos dolorosa, a través de un elogio arrogante a la locura y un delirante desprecio por la cura, y sus múltiples descubrimientos y fórmulas, fueron forjando una insólita manera de andar.

Vivió entre los escupitajos del más frío entre los fríos, de una anciana en silla de ruedas, de un sacerdote que no perdona y de una bestia con pelos azules.

Pintor que negó siempre la cura como quien rehúsa vaciar su mente y volverse estúpido, inventó angustias de reemplazo, estableció pactos y elaboró conductas a cambio de que no le duela el estómago. Su principal misión, reemplazar una angustia directa por otra menor. 

Jamás pudo crear un mundo propio. Creó un orden nuevo para las cosas de su mundo. Un orden más grato.

TC silueta en negro.jpg
RR silueta en negro.jpg
FK silueta en negro.jpg
MV silueta en negro.jpg
  • Facebook Black Round
  • Instagram Black Round